¿Qué es Educación Democrática?

La educación democrática es una propuesta que tiene su filosofía y sus principios claros: es la participación de todos los miembros de una comunidad (adult@s y niñ@s de todas las edades) en la vida escolar y el manejo de la escuela, y la autonomía de l@s niñ@s para diseñar su camino en la escuela, decidiendo qué, cómo, cuándo, dónde y con quién quieren  aprender o emprender algo. Más allá, la práctica de la educación democrática debe ser desarrollada a nivel local, si bien es cierto que muchas veces lo problemas de la educación son similares, los enfoques tienen que ser diversos, de acuerdo a cada contexto y a cada realidad.

En un mundo donde dominan las prácticas normalizadoras y la ética del control, así como la objetivación de los cuerpos y las personas, la educación democrática nace como una necesidad de replantear la educación y el trabajo con personas en distintos ámbitos. Desde sus muy diversas experiencias en el mundo, la educación democrática desarrolló filosofías de vida, lenguajes y prácticas distintas.

Frente a la cultura racista-sexistaclasista-patriarcal-occidentalocéntrica-adultocéntrica, que se sustenta en las formas tradicionales de la educación que se nutren de estos esquemas y a la vez los reproduce, más y más personas entienden que es una tarea urgente repensar la educación.

Las distintas escuelas democráticas suelen nacer desde ésta preocupación, y desde la búsqueda de nuevas formas de concebir la educación que respondan a las necesidades locales, y sólo más tarde se autodenominan de esta forma. Así en muchos aspectos es una teoría que nace desde la práctica, y no práctica que viene a ejecutar una teoría.

¿Qué entendemos por Democracia?
Lamentablemente a lo largo de la historia política hasta el día de hoy, y en particular en el contexto latinoamericano, ha habido partidos, organizaciones y gobiernos que abusaron de la palabra “Democracia” para justificar acciones antidemocráticas. Muchas veces la democracia ha vuelto un mecanismo de dominio de un@s sobre otr@s, o de justificación para las intervenciones militares y políticas. La democracia tampoco es un invento exclusivo de la historia de occidente: hay muchas formas de organizarse democráticamente, ya sea desde los Caracoles de Zapatistas y hasta formas de organización comunitaria local en distintos contextos latinoamericanos. Lo importante para nosotros es lo siguiente: garantizar la igualdad de derechos, la justicia social, y la participación de cada uno y una de l@s miembros de la comunidad en las decisiones importantes. Promover espacios de escucha, libertad, respeto, legitimación de los saberes locales.

Queremos apropiarnos de la palabra Democracia para volver a significarla a partir del hecho educativo:

Una comunidad de democracia directa que reconoce y celebra la infinitud de posibilidades de aprendizaje. 

Los fundamentos de la educación democrática:
Las distintas experiencias de educación democrática en el mundo llevan años implementando un nuevo modo de concebir el quehacer educativo y el concepto de aprendizaje. En su base existen algunos fundamentos:

  • La libertad de aprendizaje
    Concebimos que el aprendizaje no sucede sólo de forma intencionada, en una clase con profesor que repite contenidos previamente establecidos, y alumn@s que memorizan estos contenidos técnicamente. Esta es sólo una forma de aprendizaje entre miles más, y quizás la menos interesante y efectiva. Los aprendizajes suceden de forma tanto intencionada como espontánea, en todos los ámbitos de la vida. Cuando miramos a nuestro alrededor, vemos aprendizajes: En el jardín, en la calle, en las conversaciones, en prácticamente toda actividad posible en la vida. Por lo tanto, tampoco concebimos nuestro rol como la planificación de los aprendizajes de l@s niñ@s: no privilegiamos ningún campo de saber por encima del otro. En cambio, concebimos el rol de l@s adult@s en la escuela como facilitador@s: su objetivo es facilitar, posibilitar, dialogar, colaborar, pero no imponer.

    En las escuelas democráticas, l@s estudiantes tienen el derecho de aprender libremente: de elegir cómo, cuándo, qué, y con quién desean aprender.

    Ninguna actividad es obligatoria ni restringida según edades. Todas las actividades son libres y abiertas a la participación de quien desee ser parte de ellas. Además, ninguna actividad se evalúa usando notas que asigna el profesor.

  • Una comunidad de democracia directa
    El segundo principio importante para las escuelas democráticas, y muy relacionado con el anterior, es concebir a la escuela una comunidad que se auto gestiona mediante la democracia directa. La Asamblea es la instancia más importante donde se celebra la democracia en la escuela. TODXS los miembros de la comunidad tienen el derecho de participar con voto igual al de l@s acompañantes. Eso, porque consideramos que l@s niñ@s tienen algo que decir sobre su realidad, y que la democracia directa es el mejor medio existente para el manejo de una comunidad bajo los valores de diversidad de voces, respeto, diálogo, y libertad. Así, resulta una experiencia cotidiana en una escuela democrática ver a un niño participar en el manejo del presupuesto de un evento o actividad, o escuchar a una niña dirigiendo la asamblea, dando la palabra a l@s profesor@s de la escuela.

    Al mismo tiempo la participación democrática es un excelente ejemplo de aprendizajes dinámico mediante el contacto con problemas vivos.

    Promueve la conciencia ciudadana mediante la acción. Analicemos, por ejemplo, las capacidades que se desarrollan en semejantes actividades. Por ejemplo, en la participación en una comisión en la escuela: el uso de las matemáticas, expresión oral y escrita, el trabajo en equipo, capacidades de organización y manejo de proyectos, el respeto mutuo, la escucha, y más y más y más. Todos estos están acompañados de aprendizajes provenientes de distintos “áreas”, que muy difícilmente suceden en una clase tradicional.

  • El acompañamiento dialógico
    Desde hace años que, en algunas escuelas democráticas, más allá del fundamento de la auto-organización democrática de tod@s l@s miembros de la escuela y el aprendizaje libre, se ha desarrollado una práctica casi única en las experiencias educativas, que en su base está más parecida, quizás, a algunas prácticas “terapéuticas”:

    El acompañamiento dialógico. Esta práctica nace desde un entendimiento muy importante para nosotr@s: donde trabajamos con personas, buscamos verlas siempre de forma dialógica y multinarrada, y facilitar, además de espacios libres para el aprendizaje, un territorio seguro para reflexionar, consultar, dudar, compartir éxitos, deseos, pero también dolores, angustias y dificultades. Las vivencias de estas experiencias se entienden como forma de aprendizaje no menos importante, y quizás más, que una actividad “propiamente” pedagógica.

    La base de esta teoría y práctica es que las personas son expertas en sus vidas. Lamentablemente vale aclarar que, cuando decimos personas, no excluimos de esta categoría a l@s niñ@s.

    Creemos que las personas son activas y no pasivas frente al curso de la vida, y que tienen el don de ser creador@s y dotar de significado su realidad. Así en el transcurso de la vida construyen sus identidades y adquieren desde muy temprana edad una experticia en sus vidas. Un objetivo principal es poner en el centro de la conversación estas experticia y diversidad, volverlas visibles, y dialogar con ellas.

    Hay muchas formas de comprender el diálogo. Por dialógico no entendemos solamente la conversación entre dos personas, sino un espacio de multinarración de las identidades: Ver a las personas de forma rica, como un conjunto de historias, sentimientos, emociones, valores, aprendizajes, experiencias, deseos, sueños, propósitos. Siempre tener presente su fenomenología y experiencia personal irrepetible en el mundo. Cuando logramos generar encuentros dialógicos podemos nutrirnos, resonar, y crecer, de manera muy particular.

    El acompañamiento dialógico puede suceder de muchas formas, por ejemplo, personal, grupal y familiar. Suele tener el carácter de varias conversaciones mensuales con un carácter íntimo, de aceptación y escucha, entre el o la acompañante y l@s niñ@s o familias. En estos espacios sucede el acompañamiento dialógico como una reflexión acerca de los procesos de vida de las personas.

Extracto de un artículo sobre Educación en Libertad escrito por
Nitsan Perets Singer